Cinema Paradiso: Amor por el Cine

Cinema Paradiso es un homenaje al cine, por donde se le mire, a sus actores, actrices y directores, también es el reflejo de la vida en Italia en la segunda mitad del siglo XX, fimada en Sicilia, muestra unos personajes prototipos de pueblo latino.

La historia de los protagonistas nos hace recordar las películas antiguas donde la calidad actoral, quizás, nunca ha sido superada y recordándonos que la técnica y el color en estos casos, pasa a segundo plano cuando el argumento del corazón es lo que se refleja en la pantalla.cinema-paradiso-300x256.jpg Son varias historias en una y  después de verla y comentarla se descubren líneas argumentales que permiten diferentes niveles de análisis pero la que sobre sale y la que veremos a continuación es una relación atípica padre-hijo, que suple sus propias insuficiencias afectivas.

La trama presenta a niño huérfano de padre en la difícil postguerra italiana: que encuentra en Alfredo, el encargado del cine del pueblo, al padre que lo ama, lo protege en su inocencia, le sirve de modelo y guía, aunque también tiene una faceta de amigo y aliado, que lo prepara y alienta para superarse en la vida. Encantado por las fluctuantes imágenes, Salvatore, el niño, más conocido como Toto, deseaba con todas sus fuerzas que el cine fuese en realidad magia. Pero un día, Alfredo le enseñar al pequeño los misterios que se ocultan en una película.

A través de la relación que establecen ambos personajes en la cabina del cine, se recuerdan películas famosas, pasan por la pantalla rostros y escenas que son clásicas y nos muestran la historia de la técnica cinematográfica, su evolución, sus modalidades, las enormes pantallas para verse al aire libre. Así se refugian en la fantasía de las historias que les cuenta el Septimo Arte.

Cinema Paradiso son muchas películas en una y ofrece una amplia gama de emociones, sucesos y temas como la censura, el progreso, el destierro, la relación entre la fantasía y la realidad. En la sala del pueblo pasan personajes simbólicos: el cura que censura “los besos”, la pareja que se conoce, enamora, cría y ve crecer a sus hijos, el loco del pueblo, los enamorados, la catarsis personal afectiva que llora con las películas sus propias desgracias, el dolor de la emigración, las diferencias de clase y el nacimiento de la sociedad moderna. Actuando Como un solo cuerpo en la alegria y la tristeza., como si la vida pasara no sólo en la pantalla, sino en el salón de cine del pueblo que la contempla. Todo está engarzado y adicionado con una cuidada fotografía y con música creada por un grande de la musicalización de películas, Ennio Morricone.

Sin embargo pasa el tiempo y Alfredo solo puede ayudar a Toto aconsejándole “Este pueblo está maldito. ¡Vete!, vete y no vuelvas nunca. Y si algún día te gana la nostalgia y regresas… No me busques. No toques a mi puerta porque no te abriré. Busca algo que te guste y hazlo, ámalo como amabas de niño la cabina del Cinema Paradiso. Desde hoy, ya no quiero oirte hablar; ahora, quiero oír hablar de ti”, palabras fuertes que hicieron que Toto llegase a ser un prestigioso director de cine. Y que solo vuelve a su pueblo para el funeral de su entrañable amigo, quien a esa altura ya no podia abrirle la puerta.

Cierro los ojos, para ver mí propio cinema paradiso, mi pueblo, el de caminos polvorientos en verano o lleno de barro dependiendo de la temporada, el de gente sencilla y buena murmurando sobre lo que no fuimos, aquellos rostros de cara al viento lleno de fisuras, que no son los grandes amores, sino los amores cotidianos, la señora de la esquina que me vio crecer, la amiga que se quedo  en el pueblo, el perro con el que solia encontrarme, el caballero que vende el diario, el cartero que le quedaba debiendo los 15 pesos, ellos son los que me recuerdan y sonrien, cada vez que vuelvo, por eso en esa escena cuando llevan a Alfredo después del funeral y frenan frente a lo que queda del cine, Totó empieza a ver a los personajes, aquellos que estuvieron con el todo el tiempo y que ahora ya son viejos, creo que en ninguna película vi tan reflejado el paso del tiempo.

El final nadie lo esperaba de esa manera, como después de tanto tiempo Alfredo había guardado lo más bello de las cintas y que nadie lo podía ver ” LOS BESOS” . Para Salvatore, esa cinta es recordar muchas películas que vio, precisamente en el cine del pueblo, pero con la tremenda fuerza sentimental que transmiten los besos, que a pesar de ser censurados, no dejan de ser casi inocentes, muy tiernos, que quizás si hubiesen permitido mostrarlos, otra historia habria tenido el pueblo que Toto deja atrás para surgir en la vida.

Una película para ver una y mil veces y cada vez detenerse en una historia diferente, pero para llegar al mismo final, el de los besos, la unión de dos existencias, que se hablan sin decirse palabra alguna, aquel contacto prohibido, ese roce tan necesario en la comunicación de los seres que se aman.


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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Precioso! Hace siglos que no oía hablar de esta película y la tenía ya medio olvidada.

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    1. Me pasa que es de esas peliculas inolvidables, por lo que entregan sus personajes, sobre todo porque al final son solo un cuerpo que rie o llora al unisono.

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